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miércoles, 19 de marzo de 2008

Ski y más fotos de BCN



Pues tres días más de ski para cerrar la temporada, en Baqueira-Beret, como podéis ver no había mucha nieve pero se ha aprovechado al máximo, ya sea deslizando o tomando una cervecita.

Al llegar hoy a casa he abierto el buzón y las fotos de la Maratón de Barcelona que pedí a ASIPHOTO (fotógrafos oficiales del evento) ya desataban aquí. Esta gente se lo cobra, pero trabajan bien, aquí os dejo una muestra.





lunes, 3 de marzo de 2008

42,195


Después de tantos entrenos, de haber esperado tanto este día, al final llegó el momento de enfrentarme al maratón, el día en que las dudas se dispararían.

La primera parte de la carreta no tubo mucha historia. Si exceptuamos el dolor en la rodilla que ya me apareció en el kilómetro 5 y que trampee como pude durante toda la prueba, a base de tirarme agua por encima de las piernas, disfruté mucho hasta el medio maratón. Corría a ritmos de entre 4:50 y 5:00 (cosa que no se si al final fue un error), empapándome del ambiente, de los otros participantes, del público, la ciudad. Saludando a la gente que vino a animarme, mi mujer Laia, mis padres y Violeta y Maritxell, que también le echaban un cable a sus respectivos Karli y Abraham.

Mucha gente dice que el verdadero maratón se inicia más allá del kilómetro 30. El mío empezó sobre el 26. Las piernas empezaron a perder su elasticidad y cada vez se asemejaban más a dos patas de silla que a unas extremidades de un ser animado. Hasta que en el kilómetro 30 perdieron toda su flexibilidad y darles movimiento se convirtió en una tarea titánica de mi cerebro y mi voluntad . Tenia un montón de estrategias psicológicas pensadas para cuando llegara este momento. Durante muchos éntrenos, ideé mecanismos mentales, ideas que recordar. cuando la agonía del maratón me invadiera. Me decía a mi mismo: “pensaras en todo lo que has entrenado, en tu familia, en la gente que te apoyado en esto, en los que no lo han hecho...”. Pero a la hora de la verdad, nada de esto me sirvió. Ni siquiera tenía fuerzas para rememorar uno de estos pensamientos. En mi cerebro, sólo había cabida para una idea: “un paso más, un pie delante del otro, no pares, sigue”. Una parte de mí, sobre todo las piernas, me decían que ya basta, que hasta aquí hemos llegado, total por andar un poco. Pero otra parte se rebelaba, una parte donde el haber andado, a pesar de terminar, hubiera sido como una derrota.
Me acercaba al kilómetro 35, donde sabía que estaba mi familia apoyándome, así que intente poner buena cara, para que no se preocuparan mucho. Pasó por debajo del Arco del Triunfo, Laia y Violeta me animan. De aquí hasta el kilómetro 38 la agonía es infernal, no se de donde saco las fuerzas para seguir corriendo. De hecho, jamás hubiera pensado que podía sufrir tanto y soportarlo. Entro en la calla Ferran, y esto parece el paseo de los zombis. Mucha gente que parece fresca, deja de correr repentinamente, los mas afortunados siguen andando y otros paran a estirar. Me digo: “por que no haces lo mismo, para ya”. Pero sigo. Me he convertido en una especie de autómata del dolor.

Justo en frente al monumento a Colón, una voz que viene de atrás me llama por mi nombre. Es Karli, ha bajado un poco el ritmo y lo he pasado sin ni siquiera verlo. Se une a mi ·via cruzis” y nos acercamos a los últimos kilómetros con unos tiempos de paso del todo patéticos, por encima de los 6 minutos el kilómetro. No queda combustible para más. Parece mentira, pero enfilamos ya la calle Sepulveda, la calle más larga del mundo. A lo lejos, muy a lo lejos, se vislumbra la penúltima curva. Por fin la giramos y ya olemos la meta. Veo a Laia, le dedico todo esto y empiezo a levantar los brazos. Karli me dice que ya está que lo hemos logrado. Cruzamos la meta juntos, levantando los brazos y parando el crono en 3 horas 37 minutos y 28 segundos. Nos abrazamos como si nos hubiéramos salvado de una catastrofe.

Casi se me cae una lagrimilla, cuando una chica de la organización me cuelga la medalla que acredita que he finalizado el maratón. El triunfo de la irracionalidad del sufrimiento sobre lo racional, que es dejar de sentirlo. Pero como alguien ha dicho por aquí, los que nos metemos en estos berenjenales no somos muy “normales”.
Al final puedo besar a mi mujer y abrazarme a mis padres y empezar a pensar en la próxima locura.
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Quisiera dar las gracias a todos los que me han apoyado en este pequeño sueño hecho realidad. A Laia, que ha aguantado todos mis entrenos y lo que es peor, todas mis neuras. A mis padres. A mis compañeros de entreno Abraham. Juan y sobretodo Karli, del que he aprendido muchas cosas. A Violeta, sin sus masajes y consejos esto hubiera sido mucho más duro y a todos los que habéis dejado algún mensaje en este blog. Os prometo que me han servido mucho.

sábado, 1 de marzo de 2008

Todo listo


La ropa, el dorsal, el chip, la bebida, las zapatillas, las gafas, las ganas, la ilusión, la fuerza, la alegría, la concentración….creo que no me dejo nada. Bueno, también me acompañan un poquito de miedo y de incertidumbre, lo habitual para enfrentarse por primera vez a los 42,195. Esta noche no creo que duerma mucho, es un poco como las noches de reyes de cuando éramos pequeños. La ilusión, más que los nervios, haran que el sueño sea ligero. Descansar, comer y beber han sido las prioridades de esta semana. Todo esto, junto a lo sembrado los últimos tres meses, espero que de una buena cosecha mañana.

sábado, 19 de enero de 2008

Camino de Barcelona

Bien ya ha pasado una semana más y aquí os dejo el que ya es tradicional post para explicaros los entrenos de los últimos 7 días.
Después del parón de la semana pasada esta tenía muchas ganas de volver a correr. El lunes 60’ a ritmo vivo, con muy buenas sensaciones. El martes 60’ más y sesión de gimnasio. Cuando estaba acabando la sesión de running, apreto en un 2000 que tengo medido para ver como voy, paro el crono en 9:28, me quedo tan satisfecho como cargados quedan mis cuadriceps. Luego al gimnasio, acabo la rutina habitual y a descansar. El miércoles continúa el descanso. Jueves, día duro de la semana, 70’ de running, divididos en 25’ de calentamiento, 30’ fartlek y 15’ de vuelta a la calma. Me lo paso muy bien con los cambios de ritmo y voy dejando por el camino los malos pensamientos de la semana pasada. El viernes empiezo a notar la tralla acumulada y hago 30’ de calentamiento y al gimanasio. Todo marcha, pero las piernas empiezan a protestar, a ver como va mañana que toca la tirada larga.
Sábado 8:00 h, suena el despertador, intento engullir el mejunje habitual de cereales con yogurt y a entrenar. Karli y yo tenemos previsto rodar por encima de la hora y media. Hace un día esplendido, más propio de la primavera que de pleno invierno, corremos por el paseo marítimo junto al mar que hoy esta muy calmado. La primera media hora es de calentamiento, nos acompaña Laia, mi mujer. Sobre los 30 minutos nos deja y empezamos a avivar el ritmo. Cuando llevamos unas 50’ nos damos la vuelta y el ritmo vuelve a subir. Al final acabo muy cargado de rodillas con 1h: 40’ más de running para la saca, muy animando y con la sensación de que si no es por las rodillas hubiera podido acabar todavía más fuerte (según el Mestre Karli, los últimos kilómetros íbamos a 4:40). Esta tarde rematáré con una sesión suave de natación. En resumen una semana muy provechosa tanto física, como sobre todo mentalmente. Mucha motivación acumulada y mejoras evidentes en el rendimiento.
Bien, hasta aquí las buenas noticias, ahora viene las malas. Mañana cojo un vuelo a las 9:00 de la mañana y estaré fuera por trabajo hasta el sábado que viene. No puedo programar entrenos para esta semana y no se si podré correr durante estos días. Pero ya se sabe, si esto fuera fácil tampoco tendría mucha gracia, ¿no?
Ah!, sólo me queda deciros a donde voy, pero no lo haré que si no alguno hasta se cabrea. Sólo os puedo decir que donde voy hace más calorcito que por aquí y que cuando vuelva tendré jet-lag.

Cinta patelar o rotulian, que he utlizado toda la semna. Va muy bien

lunes, 26 de noviembre de 2007

Barcelona 08

La vida, dicen, es ir quemando etapas. Y llega un punto en que o coges la "etapa" por los cuernos o la "etapa" te quema a ti. Así que cuando ya llevas muchas vueltas dadas a la misma cosa, hay que enfrentarse a ella o dejarla para siempre y olvidarla. Tanto tiempo oyendo hablar del muro del kilómetro 30 ya va siendo hora de saltarlo o de pagársela contra el de una vez por todas. Sin más. Como decimos en mi tierra: " caixa o faixa" que traducido literalmente -"o caja o faja"- no tiene ni pizca de sentido pero que viene a decir, trasladado al mundo maratoniano, camina o revienta, mejor dicho corre o revienta. Y como digo, después de pensármelo mucho (¿demasiado?), esta temporada tengo la intención de enfrentarme a la distancia mítica del atletismo, los 42,195.


Cuando empecé con esto de correr, jamás se me abría pasado por la cabeza el mero hecho de plantearme un reto así. Recuerdo los primeros kilómetros corriendo que no eran mas que una tortura y la última alternativa deportiva, ya que el trabajo me impedía coger mi adorada bici. Pero uno es de naturaleza "cabezona" y seguí corriendo hasta llegar aquí. Ahora estoy atrapado, no puedo ir hacia tras, esto es obvio, y hacia delante sólo hay una puerta que tiene rotulado la palabra MARATÓN. Abrirla da un poco de miedo, dejarla cerrada más.


Así que tras el último parón, obligado por una lesión y que a servido de punto y final a una temporada digamos que regular, inicio la siguiente con la cabeza en ebullición, con cantidad de proyectos, el primero: BARCELONA 2008...y a ver que pasa.
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