viernes, 8 de abril de 2011

Recuperar, desconectar

Dormir, comer bien, masaje... A todo eso le llaman entrenamiento invisible o
simplemente recuperación. Eso que cuando empezamos en esto solemos conocer de oídas y apenas practicamos, hasta que las castañas que nos da el "machaque" diario hace que empecemos a planteárnoslo. La verdad es que uno es de piñón fijo y siempre he hecho oídos sordos a los consejos de mi fisio que me recomendaba la sauna como método de recuperación. Eso de sudar sin sentido, metido en un habitación de madera no me iba mucho. Este año estoy intentando hacer algo mejor las cosas y me he bajado del burro. El otro día, tras un pequeño rodaje regenerativo, me armé de valor y me fui directo a esa parte del gimnasio que jamas había pisado. Que queréis que os diga, no se si me recuperé más o mejor de la media maratón del domingo, pero me sirvió para estar sentado diez minutos sin hacer nada, sin pensar en nada concreto, sin ninguna pantalla que ocupara mi atención, desconectando. Y me di cuenta de lo bien que va desconectar de vez en cuando...y que pocas veces, de verdad lo hago.

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