miércoles, 30 de junio de 2010

IM Nice. El debut soñado

No sabía si colgar la crónica del IM. Me parecía un poco más de lo mismo. Hay miles por ahí. Pero no me ha quedado más remedio. Por aclamación popular ahí está. Pido perdón por el ladrillo.


A las cuatro suena el despertador. Desayuno habitual ,últimos preparativos y para el box. Laia me acompaña. Ella tuvo su propio Ironman haciendo de supporter todo el día. Repaso la bici y me voy pronto a colocarme el neopreno, no quiero prisas de última hora. Abren la playa y me sitúo en el cajón de 1:15. Saludo a Laia que está arriba, en el paseo y en ese momento me sucede la anécdota de la jornada, por llamarlo de alguna manera. Resulta que piso mal sobrae las piedras de la playa y una me produce un hematoma en la planta del pie. Me duele una barbaridad. Empezamos bien. Al poco llega Xavi de los Piri y comentamos la jugada, el recorrido, las boyas donde nos colocamos... El tiempo pasa volando y las 6:30 en punto; "pumba". Dan la salida. Esto es el fin del mundo. Los primeros 300 metros son una locura, hasta que decido concentrarme en mi ritmo y respiración. La cosa mejora, pero a la que consigo un poco de agua limpia para nadar aparecen 3 o 4 tipos por cada lado que me comen el espacio. Yo los dejo pasar para no agobiarme, pero en seguida me doy cuenta que esta táctica no vale, por que tras esos tipos viene más y más y más.... Así que antes de llegar a la primera boya me pongo a luchar por mi espacio. Voy bien, pero claro, la batalla por un poco de agua en la que bracear me hace aumentar el ritmo. Tras los primeros 2400m toca salir a la playa y a ahí vuelvo a ver las estrellas en mi maltrecho pie. Los 1400 restantes los paso muy bien. La orientación es mucho más fácil y no regalo metros. Lo bueno es que salgo del agua bastante fresco, lo malo es que corriendo en la transición apenas puedo apoyar el pie...me tenía que pasar a mí.

Hago una transición muy tranquila. Laia me da un último grito de apoyo antes de encarar el sector ciclista. Los primeros 20 kilómetros son llanos y me los cojo con mucha calma. Pero los malos pensamientos sobre el pie, taladran mi cerebro de tal manera que antes de llegar al primer repecho decido parar. Cambio el agua a las olivas, me recoloco el calcetín, hago un "reste mental" y decido seguir sin pensar más allá del Col de l'Ecré. No quiero pensar en si me dolerá el pie o no en la maratón, eso lo veremos dentro de unas horas. Al fin me concentro elndar pedales. Hasta el Col de l’Ecré la cosa trascurre bien, gasto lo mínimo y el puerto no se me hace nada duro. Las pintadas que los Piri han puesto en la carretera con nuestros nombres me emocionan y me ayudan muchísimo. En la cima recojo el avituallamiento especial y a seguir. La bici transcurre sin incidencias hasta el tramo llano en el que nos cruzamos con los triatletas que vienen por delante. Ahí empiezo a sentir un dolor insufrible en la planta de los pies ¡En los dos! ¿Que me está pasando? Nunca había notado algo igual y tampoco llevo tantos kilómetros. En la bajada no puedo más y tengo que hacer otra parada. Aquí ya decido quitarme los calcetines y acierto con la decisión. Voy mas fresco y lo dolores remiten. Sigo concentrado en gastar lo mínimo y comer e hidratarme bien. El descenso es largo y hay que vigilar. Al final otra vez al lado del río. El tramo llano del principio ahora con viento de cara. Hay que acoplarse y dar el callo hasta la entrada en Niza. Paso por meta y el ambiente es brutal. Dejo la bici. Llevo encima un buen canguelo, por ver como reaccionará el pie en la maratón.

Inicio la primera vuelta. Intento pensar sólo en llegar al punto de giro. Es la estrategia mental que tengo para el sector a pie. Ir de media en media vuelta y a ver que pasa. El pie me duele, peo ya veo que si abandono o ando no será por su culpa. Me tranquiliza mucho. El primer paso por meta es brutal. Está Laia que me ánima como una hooligan. Eso y el ambiente hacen que se me disparen la pulsaciones. Intento tranquilizarme. Hay que controlar la emoción. Ya tengo la primera pulsera. Soy cauto pero me veo bien. A por el segundo giro. Otra vez en el aeropuerto. Media vuelta. Al poco llego a la altura de Xavi, hablo un poco con él nos damos ánimos. Empezamos a sentirnos un poquito Finisher. Segundo paso por meta ya más "cocidito". Esta vez veo a Alex de los Piri y un poco más allá otra vez a Laia, ahora ya no aguanto y me caen las primeras lagrimillas del día.
Segunda pulsera... esto pinta bien. Voy tocado de piernas, pero no me noto desfallecer. En la tercera vuelta me toca bajar un poco el ritmo. No tengo ganas de comer nada y tengo miedo de padecer calambres, así que a partir de aquí ando en cada avituallamiento para poder beber bien. En cada carpa un poco de agua ,un poco de cocacola, un poco de isotónico y otro baso de agua que me tiro por la cabeza. La mezcla surge efecto y sigo con mi ritmo cansino. Otra vez en meta, otra vez las lagrimas. Le grito al que da las pulseras "LAST LAP!" y otra vez para el aeropuerto. Antes le digo a Laia que se vaya para meta que ya vengo. Mi ritmo es "tortuguil", pero sigo trotando, paso a muchísima gente que anda y me ánimo. Ya se que seré finisher . En cuanto doy la vuelta en el aeropuerto sólo pienso en ver la cúpula del Hotel Negresco. Se ve tan pequeña, tan lejos. Allí es donde hay más ambiente, donde es mas facil correr. Por fin llego y esto ya no se si podré explicarlo...me emociono.... La gente ánima como locos. "Alle", "Superve", "Courage". Estas tres palabras las he odio centenares de veces durante todo el día. Muchos me gritan por mi nombre que llevo en el dorsal. Levanto los brazos, choco palmas, les aplaudo a ellos...no puedo dejar de agradecer a la gente como se vuelca con el IM y con los triatletas. Cruzo el arco que pone "finish line" y entro en la zona de gradas. Busco a Laia desesperadamente y no la veo...Será posible! Después de todo no podré darle un beso como quería antes de entrar en meta. Pero de repente veo ha alguien que salta la valla junto al arco de meta y viene hacia mí. ¡Es Laia! ¡Se ha vuelto loca! Levanto los brazo y corro hacia ella. Es como un anuncio de la tele. Nos abrazamos como si hubiéramos sobrevivido a la catástrofe. La gente aplaueda como si fuera la final de la Champions. Entramos juntos en meta y para postres la chica que da las medallas se la entrega a Laia para que me la cuelgue del cuello… sin palabras.

He disfrutado, he sufrido y soy Finisher!


Sólo puedo decir que el Ironmam a superadao mis expectativas. Esta prueba es todo lo que me había imaginado y mucho más. No solo la carrera en sí. El ambiente de los días previos en Niza, la ciudad, la gente… Para postres tuve la suerte de que me salió la carrera casí perfecta, sufrida pero disfrutada. Ah! y gano Marcel su quinto titulo. Aun pude cruzarme con el en su última vuelta de la maratón y pegale un grito. Un honor participar en la misma prueba que él. Todo redondo


Tras ducharme y cenar. Nos fuimos a meta a ver llegar el último corredor....buf...más lágrimas. IMPRESIONANTE. Y para terminar el "melodrama" fuegos artificiales sobre la playa. Sí, digno de Hoolywood


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lunes, 28 de junio de 2010

Gracias

Gracias a los Piri, en especial a Àlex, el "Presi" y el "hombre orquesta", a David por esas sesiones matinales en la piscina con Xavi siempre "achuchando" y todos los que estuvieron en Niza. Gracias a Paco y a todos los Routier, por esos domingos de sufrimiento sin piedad sobre la bici. Gracias a Violeta, por esos consejos indispensables, los cuidados continuos de mis músculos y lesiones. Gracias a Karli, "El Mestre", por enseñarme lo que es correr de verdad, por su ejemplo, por sus ánimos constantes y su fe ciega en mis posibilidades. Gracias a todos los que habéis compartido algún entreno conmigo durante estos meses, Fran, JM y a Xavi Moll con quien seguiremos "chocandola" por el paseo marítimo. Gracias a todos los que habéis pasado por este blog para dejar algún mensaje de ánimo y servirme de inspiración (no puedo hacer la lista pero en mi cabeza estais todos). Gracias a mis padres, que aunque aveces creen que estoy un pelín "pallá" me dan su apoyo incondicional en todas mis locuras. Y sobre todo gracias a Laia, que si ya tenía medio cielo ganado aguantando mi ritmo de vida y mis neuras, se ha ganado el otro medio estos cinco últimos días. En definitiva gracias a todos por ayudarme a conseguir algo que durante mucho tiempo me parecía un sueño inalcanzable y hoy es una realidad.

miércoles, 23 de junio de 2010

No va mas


140 km nadando 3300 km
pedalenando 700 km corriendo, más de 300 horas entrenando. Se acabó. La bola y la ruleta siguen girando, pero ya no se aceptan más apuestas.
Para los que lo querías saber; me lo juego todo al 1246. Vamos que ese será mi dorsal. Gracias por todos los mensajes de ánimo de estos días, se vienen conmigo a Niza.


jueves, 10 de junio de 2010

Equilibrando

Podría ponerme a busca eufemismos y llamarlo respeto, nerviosismo, incertidumbre, pero realmente siento miedo. Ahora mismo, después de tres semanas con muy poco tiempo para entrenar, me paro analizar lo que llevo y a a ver lo que me espera y la verdad, no las tengo todas. Siempre que me he enfrentado a una prueba nueva me ha pasado algo parecido, pero esta vez todo me parece superlativo. Ese mismo recuerdo de los primeros retos superados me devuelve un poco de valor. Pienso que si otras veces me he enfrentado a un nuevo reto y lo he acabado superando por que ahora va a ser distinto. Pero esta vez hay un matiz diferente, más que miedo a no terminar el IM tengo miedo a no disfrutarlo. Tantas horas invertidas, tanto hacer sufrir a los mios, para llegar allí tirarme al agua y al cabo del día no estar 100% satisfecho. No es que crea que vaya a suceder eso pero por primera vez ante una carrera tengo miedo de que pase. Doscientosveintiséis son muchos, muchos kilómetros. Aveces no me parecen tantos y inmediatamente me digo: " no lo subestimes, son muchos". Por otra parte la idea de enfrentarme al "monstruo" a la "terra incógnita" me atrae como un imán y me llena el deposito de la motivación como nunca, deseo el sufrimiento al mismo tiempo que lo temo. Es una lucha continua que supongo no acabará hasta que cruce la meta o me venza la distancia. Es una balanza que intento equilibrar continuamente.