viernes, 28 de septiembre de 2007

CRASH!

La tarde era perfecta. El otoño empieza a notarse y el aire es fresco. Hago uno de mis recorridos favoritos que se hace más bucólico, cuando iniciando la primera subida, me cruzo con un rebaño de cabras. Me siento bien y las tres últimas semanas de entreno continuado empiezan a notarse. Subo fuerte y en las bajadas mis zancadas son largas y con confianza. Decido alargar el recorrido por una trialera de subida que termina en un fuerte y técnico descenso. Todo va perfecto hasta que...resbalón, no puedo poner las manos y CRASH!. Caigo al suelo como un saco y mi espalda se golpea contra una raíz. El dolor es impresionante, rápidamente me doy cuenta que la cosa es grabe. Vuelvo al coche como puedo. Al fondo unas tormentas sobre el mar parecen traer malos presagios. Después de pasar por urgencias el diagnostico es: "posible fisura de la 5ª costilla derecha". Siempre he dicho que esto no era fácil... ¿pero tiene que ser tan duro?. En estos momentos no se si tirarme al tren o a la….(no sigo que mi mujer lee este blog). Lo peor no es el dolor, es la prespectiva de estar varias semanas en el "dique seco" (malditas palabras) con todo lo que tenía por venir. Se intentará no caer en el desanimo. Se aceptan palabras de aliento.


Las piedras están muy duras.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Próximo objetivo

Dicen que el hombre es un animal de costumbres y acaba pisándonos que más que acostumbrarnos nos acomodamos. Así estaba yo, acomodado a mis deportes favoritos, correr, pedalear, no olvidemos el ski en invierno....pero jamas se me había pasado por la cabeza mezclarlos en una sóla actividad. Tengo amigos que me insistían en el duatlón -corres vas en bici, el duatlón es lo tuyo- incluso alguno mes decía que tenía que probar el triatlón -lo de la natación no es para tanto-. Pero yo , -que no-, que el día que cojo la bici pues eso pedaleo y otro día ataco las zaptillas, todo en un sólo paquete se me hacía difícil, incomodo.

Hasta que como todas las cosas que tienen que caer, esta lo hizo por su propio peso y el año pasado debuté en el duatlón de alta de montaña de Queralbs. La experiencia me pareció magnífica. Al final me di cuenta que como en la cocina, en el deporte, las mezclas sueles superar la individualidad, vamos que mejor la paella que el arroz hervido .

Este año ya tengo fecha en el calendario: 21 de Octubre, X duatlón de alta montaña de Catalunya. A ver como sale la cosa.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Material

Recuerdo mis inicios en esto del mountainbike, allá por el año 92 (que gran año y cuanto tiempo), cuando en las tiendas había apenas 3 modelos de casco para ciclismo. El Shoie que llamábamos de "calimero" porque era muy cerrado, el Etto y el Bell Image que llevaba el ídolo de la ,en aquella época, pequeña comunidad biker, Jon Tomac. Si querías protegerte el melón lo único que tenias que hacer era ahorrar un poco de pasta y decidirte por uno de los tres. Todos eran un poco de espuma inyectada con una calota de plástico pegada y poco más, pero cumplian su función. Con los años la oferta se fue ampliando, llegaron otras marcas, otras tecnologías y lo mismo sucedió con todo el material que rodea nuestra actividad deportiva. Hasta que ahora para comprarte unos miseros calcetines necesitas un master en fibras sintéticas para decidirte por uno. Sí, ya se que las bicis de hoy frenan más, absorven mejor, pesan menos, la ropa no se moja, las zapatillas protegen nuestra articulaciones, etc. Pero llega el día que tienes que cambiar las zapatillas llegas a la tienda y empiezas a mirar modelos y el vendedor te empieza a bombardear con términos como "air", "duomax", "wave" y mil términos más a cual más raro. Para colmo las zapatillas que has llevado siempre ya no se fabrican y tienes que buscar un modelo nuevo entre la gran vorágine de la oferta y acabas más perdido que Pocholo en una biblioteca . Recuerdo aquel monólogo sobre la guerra de Gila (vaya hoy parezco el abuelo cebolleta) donde hablaba del submarino y decía "de color bien, pero no flota" y no se si al final nos va a pasar algo parecido. Te compras las super zapatillas con unos colores "iperfaishon" una tecnología digna de la NASA pero luego flotan?...digo, ¿funciona?. ¿Son lo que necesitabas?. Esto me paso el otro día cuando iba a compara unas nuevas zapatillas de montaña, ante lo apabullado que estaba frente a un montón de cajas abiertas y sendos pares de zapatillas esparcidos por la tienda, dentro de los 2 o 3 modelos que me iban mejor me decidí por las más horteras, por que algún criterio de selección tenía que aplicar. ¿No?. Al menos mi mujer me podrá reconocer rápidamente en las carreras echándome un vistazo a los pies. Y eso tendré que seguir estudiando para no perderme en le bosque de la super tecnología que sin lugar a dudas cada vez va a ser más grande.



Brooks Cascadia. De color bien pero...¿flotaran?




jueves, 6 de septiembre de 2007

"Pique"

Un magnífico atardecer de finales de verano, una temperatura ideal y tengo un par de horas libres, que más se puede pedir. Hoy toca un entrenamiento suave. Nuevos objetivos revolotean mi cabeza pero hay que volver al entreno con tiento después del descanso vacacional que me ha dejado los músculos más relajados que Pocholo en un "cofe shop". Tengo que castigarme lo justo, sudar un poco e ir recuperando sensaciones. Con esa idea salimos de casa mi pulsómetreo y yo. Programados ambos para no superar ciertos límites de esfuerzo. Los primeros kilómetros cumplimos el plan a rajatabla, a pesar del letargo estival mi pedalear es fluido, ruedo "redondo" que diría un purista. Todo acompasado, el ritmo, la respiración,...escalo las cuestas ligero pero sin alardes, rebuscando en cada músculo aquella sensación aletargada de fuerza, de seguridad. Pasan lo kilómetros y el Sol cada minuto calienta menos, los tonos rojizos invaden el sendero por el que estoy descendiendo convirtiéndolo en mi pequeño paraíso "biker". Pero todo lo bueno se acaba y va siendo hora de regresar. Termina el descenso y tomo la pista que en una fuerte subida me devolberá a casa. En este justo momento otro ciclista cruza frente a mi, sigue pista arriba. Y en ese preciso instante alguna neurona de mi cerebro se enciende, se rebela, y me incita pedalear más fuerte. Aumento el ritmo, aumentan las pulsaciones, el pulsómetro se queja, pero esa maldita neurona o lo que sea hace que no lo escuche. Más ritmo, más pulsaciones, más velocidad. Ya estoy a rueda. Mi accidental compañero parece también estar aquejado por el mismo mal neuronal y aumenta el ritmo. Más pulsaciones, no paro, sigo a rueda. Queda poco para la cima, ya uelo el descenso, puedo apretar un poco más y lo hago. Paso delante. Corono en cabeza. He ganado el "pique"...y la planificación al carajo. Las pulsaciones por las nubes, estoy hecho polvo y debo tener un desbordamiento de ácido láctico....¿Pero qué seria de nuestra vida ciclista sin los "piques"?